Autor: Marie-Lys D.
Traducción: Darío VDL.
Alexander Calder en París
Es de mi deleite el disfrutar este primer domingo de julio de París. La ciudad está tranquila y entregada a los amantes del "paseo" o al descubrimiento de sus tesoros. El clima es ideal, soleado y no demasiado caluroso. Hemos decidido esta mañana visitar la exposición de Calder, que se extiende hasta el 20 de julio del 2009, en el Centro de exposiciones Georges Pompidou, el cual esta situado en el corazón de París. Comenzamos bien temprano desayunando lo tradicional francés, café con croissants, en el Café Dame Tartine, disfrutando de la vista que ofrece la fuente de Stravinsky, pareciera que sus aguas "cantan" a medida que se mueven las obras de arte, creadas por Tinguely y Niki de Saint Phalle.
En la entrada hay una fila impresionante y nosotros no somos muy amantes de hacer cola, la cual se compone mayormente por los amantes de Calder. Sin olvidar también que es el primer domingo del més y la admisión a los museos de París es gratuita. Afortunadamente conocíamos otra entrada de acceso al museo en el extremo opuesto, por suerte no son muchos los que saben de ella. ¡Bien hecho! Dentro de 5 minutos, estaremos adentro.
Subimos por las escaleras mecánicas hasta el piso donde se halla la exposición. Nuestras jóvenes almas, retornaron a la vida, llenas de admiración por la extraordinaria vista parisina, que se revelaba a medida que subimos. ¡Míra, allá en la colina, a nuestra derecha está Montmartre con su inmensa iglesia blanca y a nuestra izquierda, la torre de Eiffel!
A medida que nos adentramos a su exposición, comienza el verdadero encantamiento. Teníamos conocimientos sobre los móviles gigantescos y los aviones de Alexander Calder. También tubimos la oportunidad de ver su fabulosa película, con su circo mágico, de años atrás, pero nunca habíamos visto los trabajos de su período parisino entre 1926 y 1933. Estamos bajo su enbrujo
Si usted está en París, no se pierda de ver la exposición de Calder. Usted la dejará completamente lleno de sueños. Calder era verdaderamente un mago.
Alexander Calder (de 1898 a 1976) fue uno de los más notables escultores del siglo XX. Nacido en los Estados Unidos era hijo y nieto de escultores, quien incluso produjo juguetes durante su niñez. Calder se adiestro primero como un ingeniero y luego como un artista, pero su verdadera carrera comenzó con su llegada a París en 1926. Al transcurso de sus primeros años en París, desarrolla un nuevo concepto de espacio físico de la escultura, transpolandolo a uno nuevo“ el espacio del dibujo”, lo que introduce una nueva abstracción. Entre 1926 y 1931, construyó su extraordinario circo de Calder, una pieza constituida por centenares de pequeñas figuras, fabricadas con diversos materiales reciclables y animados por sus simples mecanismos. Su rápido desarrollo artístico, indujo que rechazará las técnicas tradicionales para desarrollar una escultura en alambre, en línea, sin masa y movible. Después de 1930, influenciado por la abstracción geométrica de Mondrian, produjo esculturas cinéticas, cuyas líneas metálicas son puntualizadas por los elementos de color puro. Sus últimas esculturas en París en el año 1933, “los móviles suspendidos”, lentamente se tornan al espacio y los fragmentos de madera, de inspiración primitivista, a la cósmica de un cuerpo poético cuerpo de trabajo.
Con más de 300 obras de esculturas, pinturas, dibujos, juguetes, fotografías y películas, esta exposición se muestra en dos galerías (la Galerie 2 en el nivel 6 y la Galerie del Museo en el nivel 4) es la primera exhibición que se dedicará enteramente, a los años de Alexander Calder en París. (Fuente: Centre de exposiciones de Georges Pompidou).
Centre de exposiciones de Georges Pompidou
Hasta el 20 de Julio de 2009
Galería 2, Nivel 6 & Galería del Museo, Nivel 4
De 11 AM a 9 PM todos los días excepto el martes
La taquilla cierra a las 8 PM
Abierta hasta las 11 PM
Jueves Galería 2 (solamente), Nivel 6
La taquilla cierra a las 10 PM
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